Las empresas cada vez están más preocupadas por lograr la diferenciación de la competencia. Está comprobado y medido el poder de la firma y la marca comercial como elemento diferenciador y en muchos casos valor añadido para las ventas de un producto. Pero, ¿qué ocurre cuando ese logotipo y el artículo que lo porta resulta demasiado fácil de falsificar para el tramposo e imposible de detectar para el consumidor común?

A través de esta sección de preguntas y respuestas, Magna Detectives busca dar una respuesta pública a las dudas y cuestiones que nos comentan nuestros clientes.

Los activos intangibles de las empresas, están formados por la propiedad industrial e intelectual, y protegerlos es algo fundamental para cualquier empresario.

¿Cuáles son actualmente los productos más falsificados?


La Organización Mundial de Aduanas (WCO, por sus siglas en inglés) señala que las falsificaciones suponen casi el 10% del comercio mundial, unos 500.000 millones de dólares, pero es una cifra difícil de calcular.

El catalogo de productos que se falsifican en la actualidad es muy amplio y variado. Además, España está realmente afectada por éste problema. Empezando por el calzado con las marcas referentes como Nike y Adidas a la cabeza sin olvidar la ropa deportiva, en especial las camisetas de equipos de fútbol. Pero también los bolsos de moda, carteras, mochilas, relojes, gafas de sol que pueden afectar a nuestra salud ocular o una amplia gama de productos cosméticos son víctimas de estos “clones en baja calidad”. Y marcas como Tous, Louis Vouitton, Rolex, Ray Ban, Dolce & Gabanna, Chanel…tienen un auténtico lastre en este fenómeno.

Pero también aparecen durante los últimos años y gracias a Internet las falsificaciones de muchos otros productos, que es complicado distinguir de los originales. Por ejemplo, es un clásico a día de hoy la oferta de medicamentos como Viagra falsificado, software informático (Microsoft o Adobe son unas de las marcas más afectadas). Y como curiosidad, los puros también son un producto muy falsificado durante los últimos años, debido a la escasez de materia prima cualificada y a un cierto oscurantismo en su producción.

En ámbitos empresariales, nos estamos encontrando cada vez más falsificaciones de materias primas o productos semifacturados, que provienen principalmente de China, donde la producción es más barata a pesar de la peor calidad.

¿Tan difícil resultar discernir entre original y copia?

 

En primer lugar hay que hablar de dos tipos de imitaciones. Existe la imitación burda, con un nombre parecido, diseño similar, que suele ser barata, y salta a la vista que no es original (por ejemplo, un chandal “Naik”, imitación de “Nike”). Ésta falsificación podrá perseguirse fácilmente ante los jueces y tribunales, por ser un caso claro de competencia desleal, así como transgresión de patentes.

La falsificación complicada es el segundo tipo, una copia exacta: mismo color, mismo tejido, misma fabricación, mismo diseño… todo igual. Suele tener el mismo embalaje, pero algún detalle puede pasar inadvertido para el falsificador. Para luchar contra las falsificaciones, las marcas tratan de hacer cada vez sus productos con calidades prácticamente insuperables, para que los clientes prefieran siempre el producto original a la copia. No obstante, hay quienes logran copias casi idénticas al original, por lo que es muy difícil de distinguir.

En muchas ocasiones, basta con utilizar el sentido común, ya que un precio muy distinto al original debe hacer pensar que nos pueden dar gato por liebre.

Por ejemplo, hay veces que se falsifican perfumes, y basta con comprobar que la falsificación carece de código de barras, o no siguen los tópicos del fabricante o las inscripciones que por ley debe llevar el paquete en cada país. Algunas marcas, por ejemplo, rotulan la capacidad en onzas y mililitros, y los falsificadores olvidan añadir alguno de esos datos, o incluso no ponen el típico “Made in…”. A pesar de parecer sencillo, en ocasiones es un trabajo que para un detective privado requiere experiencia y conocimiento de los productos de su cliente, para decidir si está ante una falsificación o un original.

A simple vista, por así decirlo, resulta complicado detectar el fraude y el original incluso para alguien con experiencia. Sin embargo, con el uso del producto aparecen las diferencias entre uno y otro que generan un daño al consumidor y un perjuicio a la marca.

¿Cuál es el daño cuantitativo y cualitativo que se puede llegar a causar a una empresa la proliferación de imitaciones?

 

A nivel cualitativo, la baja calidad que tienen las falsificaciones respecto de su producto original, causa un daño claro ante la imagen de la marca, que la sufrirá la que fabrica el producto original. Es decir, un perfume falsificado de Armani que apenas huele, hará que el cliente pierda la credibilidad ante el prestigio y calidad de la marca. Es un daño que cada vez es más fuerte y no se puede cuantificar. A día de hoy, un cliente insatisfecho puede hacer mucho daño, ya que tiene herramientas como Internet para convertirse en un auténtico enemigo de la marca en redes sociales, foros, etc.

A nivel cuantitativo es complicado aventurarse a decir cifras. . En 2010, Policía y Guardia Civil realizaron 3.410 intervenciones y detuvieron a 3.512 personas por delitos contra la propiedad intelectual e industrial (9,5 millones de objetos valorados en 461 millones de euros). Este daño supone un altísimo porcentaje respecto de la fabricación original. La falsificación daña a toda la cadena. Se calcula que solo en el ámbito de piratería de software, en Europa se han perdido 2,5 millones de puestos de trabajo debido a éste fenómeno.

Son datos que sin referirnos a un todo, sin nos dan una cierta idea del mercado y el perjuicio que causa a las empresas.

Las falsificaciones causan un daño a la empresa, pero también al consumidor. ¿Cómo concienciar a empresas y consumidores?

 

Las empresas son conocedoras del gran daño que producen las falsificaciones a su producción y a su imagen. Cada vez más tratan de colaborar con las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y están más interesadas en que este fenómeno sea perseguido de forma eficaz. No obstante, supone un porcentaje tan alto de fraude, que cada vez más recurren a profesionales, a agencias de detectives privados expertas en falsificaciones. Los detectives privados podemos investigar éste tipo de actuaciones, ya que afectan al patrimonio de nuestra empresa, por lo que la seguridad privada es muy efectiva en estas situaciones.

Los consumidores deben saber que al adquirir una copia o falsificación, están llevándose a casa un producto de baja calidad, que nada tiene que ver con el original, y que probablemente les dure menos. En algunos productos, puede ser incluso perjudicial para la salud (véase los medicamentos falsificados). Hay algunos productos como el calzado deportivo, que por muy buen aspecto exterior, carecen de la tecnología que las marcas implementan en sus productos.

¿Cómo ha influido la red en este asunto?

 

La red ha supuesto una gran revolución. China se ha convertido en la gran fábrica del mundo, junto a otros países como Tailandia. Camisetas de futbol, relojes, carteras, son productos que se pueden adquirir fácilmente por Internet sin tener muchos conocimientos. Por ejemplo, la famosa casa de subastas eBay, lucha cada día contra el fraude que se realiza en su web. Muchos vendedores aprovechan la red para llegar a clientes potenciales, vendiendo por ejemplo un bolso valorado en 600 euros por 30. Lógicamente, hay trampa.

Otros consumidores más experimentados y con gran nivel de “emprendimiento”, adquieren directamente falsificaciones en china y las traen a España para venderlas entre familiares, amigos, amigos de amigos, etc. No hace mucho un conocido me ofrecía ropa interior Calvin Klein. El precio original, 30 euros por un bóxer. Desde China, 12 euros el pack de 5. A veces quien hace esto dice que están fabricadas en el mismo lugar que las originales, que las saca un trabajador de la fábrica, o cualquiera de las muchas leyendas urbanas que circulan. Lo cierto es que es un producto diferente, un producto peor.

Sólo se debe comprar en tiendas por Internet con una experiencia y profesionalidad comprobada, a precios “razonables”, y no esperando encontrar duros a cuatro pesetas.

¿Cómo actúa el detective ante estos casos?

 

Cuando las marcas recurren a detectives privados, como en cualquier otro tipo de asunto, los detectives debemos realizar un estudio particular de las necesidades de nuestro cliente. Generalmente se trata de llegar al punto inicial de distribución. Comprobamos la procedencia de las copias y tiramos del hilo. En alguna ocasión hemos llegado a China para comprobar dónde se fabrican. En otras ocasiones, se busca el origen de la venta en España para pasar la información a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado.

El problema de nuestros clientes en muchos casos, es la necesidad de tener pruebas y datos que puedan aportar en un proceso judicial. Ese es nuestro trabajo, recopilar las pruebas necesarias para llevarlas ante un Juez.

Un 15% de las investigaciones que realizamos los detectives privados en España ya tienen que ver con falsificaciones de marcas y productos.

 

Consulte nuestro servicio de protección de imagen corporativa y patentes y marcas, apropiación y falsificación.