El pasado viernes 9 de abril se estrenó el primer capítulo del docu-reality producido por Shine Iberia para Canal #0 de Movistar. Este programa tiene un formato novedoso, similar a un “gran” Gran Hermano, adaptación de “Hunted” (UK), en el que los 15 participantes deben permanecer ocultos en España sin que un grupo de investigadores les capturen. Cuentan con 500 euros en una tarjeta de crédito y no pueden abandonar el territorio español peninsular.

la huida

Las personas encargadas de capturarles, están formadas por exmiembros de la policía nacional, miembros de empresas de seguridad privada, una psicóloga perfiladora, y sorprendentemente, por algunos compañeros, detectives privados. Para “cazar” a los fugados, hay un equipo profesional en “La Central”, una escenificación de una sala que puede recordar a un centro de inteligencia militar super profesional. Y en la calle, varios equipos de personas, mayoritariamente detectives privados españoles.

De este modo, el espectador sigue dos tramas paralelas. Por un lado, las vivencias de los fugitivos para esconderse, y por otro, las investigaciones de los “cazadores” para capturarles.

Lo que me ha parecido interesante de La Huida

Es un formato novedoso, trepidante, divertido. Especialmente por el casting de los fugitivos. En el primer capítulo (serán 9), hemos visto a un matrimonio gitano, dos amigos informáticos, dos amigas del mundo de la noche… Personas más o menos normales que deben permanecer ocultas de cámaras, cuidándose de no hacer transacciones bancarias, o de dejar rastros como la ubicación del teléfono móvil. El programa se deja ver, entretiene la hora que dura.

Lo que no me ha gustado de La Huida

En los equipos de cazadores hay varios detectives privados. Profesionales que, como Magna Detectives, se dedican a obtener pruebas válidas frente a terceros en varios ámbitos: mercantil, civil, familiar… Sin embargo, por parte de la productora, he visto que no han puesto el más mínimo énfasis en nuestra figura. Los detectives privados, al menos en el primer capítulo, se han mostrado como meros ejecutores en la calle de las decisiones que toman en “La Central”. Los equipos de cazadores no parece que tengan la más mínima capacidad de decisión. Sin embargo, un detective privado en la realidad, toma muchas decisiones en el momento. Somos profesionales que recopilamos pruebas, que sabemos buscarlas, que tenemos nuestros métodos y que ante todo, trabajamos con unas reglas de juego: los límites que la ley impone deben respetarse. Trabajamos no sólo protegiendo los intereses de nuestro cliente, sino respetando los límites legales que no podemos sobrepasar. Esto es, para obtener las pruebas, respetamos también la intimidad del investigado y trabajamos con la ley en la mano.

El hecho de mostrar una imagen distorsionada de la realidad puede perjudicar a todos los detectives privados. Y el hecho es que, en “La Central”, también hay una detective privado: Eva Grueso, presidenta de la Asociación Profesional de Detectives Privados de España (APDPE). Se trata de la representante de la asociación mayoritaria de los detectives privados.

La participación de una detective privado en “La Central”

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Eva Grueso no está en la calle tras los fugitivos, sino en la sala “de control”. Su función en el programa ha sido ya objeto de debate en varias conversaciones entre compañeros. En mi opinión, su participación es absolutamente una distorsión irreal de lo que somos.

En los primeros minutos, el “jefe” de “La Central”, Ángel Galán (comisario honorario del CNP), solicita a Eva varias cuestiones que ella explica:

“Las peticiones iniciales van dirigidas a las solicitudes del DNI, de su empadronamiento, la filiación, a ver si tenían tarjeta de crédito, los números de teléfono que estaban utilizando”.

Más tarde, Ángel solicita a Eva ¡que se intervenga el teléfono de una exmujer de uno de los fugitivos! (sic).

– “Pides el teléfono y que quede intervenido”.
– “De acuerdo”.

Más tarde, Carlos Núñez (Comisario retirado de CNP), solicita a Eva: “Necesito que me solicites todos los movimientos telefónicos que han hecho desde la fuga.”

Dos horas más tarde de que un fugado haya sacado dinero en Salamanca, “llegan los datos a la Central”. Eva explica: “sí, tenemos más datos. Han utilizado una tarjeta de crédito, han sacado 100 euros”. Más tarde, Eva recibe unas imágenes, ¡de la cámara de otro cajero del Metro de Madrid!.

Sí amigos sí. Esta detective privado afirma en un “docu-reality” que:

  • Ella hace solicitudes del DNI, del empadronamiento, de la filiación.
  • Ella sabe los números de teléfono que estaban utilizando. E incluso, ¡interviene el teléfono de la exmujer de un fugitivo!
  • ¡Solicita movimientos telefónicos!
  • Recibe imágenes de las cámaras del Metro de Madrid.

 

eva

 

Estas increíbles cuestiones, que la presidenta de la asociación mayoritaria afirma hacer, distan TOTALMENTE de lo que hace un detective privado. ¿Los detectives privados tenemos accesos a datos? Desde luego, utilizamos técnicas legales. No podemos triangular la posición geográfica de un móvil, ni intervenir un Whatsapp, ni muchas otras cosas.

Asimismo, los detectives “cazadores” hacen registros en domicilios. Para empezar, en la realidad esto lo hacen las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, y siempre con una orden judicial. Un detective privado no puede hacer una entrada y registro en una vivienda particular, eso es una absoluta locura.

¿De dónde venimos?

En los últimos años, los detectives privados hemos hecho una labor de comunicación pública muy limitada en la práctica, pero creo que para los Colegios Profesionales y Asociaciones, era una prioridad. Esa labor ha sido muy insuficiente, pero tal vez era una buena semilla. Una semilla que ahora está seca, por dos motivos.

  • Se está mostrando una imagen totalmente distorsionada de lo que somos, amparada por la presidenta de la APDPE, que parece simplemente una ejecutora servil que comete barbaridades jurídicas que los detectives privados no hacemos. Una imagen que no debería haber fomentado con su participación. No olvidemos que como representante de una asociación mayoritaria, tiene una responsabilidad que incomprensiblemente no ha cumplido.
  • La productora está mostrando que “La Central” y los “hunters” (cazadores) pueden hacer de todo: entrar en un domicilio, acceder a un ordenador privado, conseguir imágenes de cajeros en pocos minutos… Es una ficción televisiva, pero al igual que en la realidad, se deberían mostrar las carencias que hay en todas las profesiones implicadas, tanto como los éxitos y logros que podemos conseguir. Los detectives de los equipos de “cazadores” son los grandes olvidados, sin apenas minutos, sin protagonismo alguno.

 

Conclusiones

Los detectives privados en un clic no conseguimos ni la vida laboral, ni una orden de entrada y registro, ni la triangulación de la posición de un teléfono móvil. No conseguimos grabaciones del metro, aunque sí podamos hacer un seguimiento en el mismo a un investigado en el marco de una investigación legítima. En nuestro trabajo diario, hay muchos caminos que legalmente no podemos seguir: siempre estamos con la ley para que las pruebas tengan plena validez.

Este docu-reality es un show, forma parte de la ficción de la televisión. El programa es interesante, es un hito la participación de detectives privados, aunque desgraciadamente no se muestre una imagen real. No me cabe duda de que los compañeros detectives que han participado en los equipos de “cazadores” en la calle, han tratado de difundir nuestra profesión y mostrar lo mejor de lo que somos. Y no me cabe duda de que tienen dotes fantásticas para la televisión, al menos en igual medida que en su trabajo diario: son, todos ellos, fantásticos detectives privados.

El abucheo general debe ir en dos sentidos. En primer lugar, a la productora, por mostrar una ficción poco creíble y no mostrar algo más cercano a la realidad. Y por ni siquiera añadir a los verdaderos “hunters” en su web. Y el más grande, a la representante de la asociación mayoritaria, por venderse para mostrar una imagen tan distorsionada de la profesión, por hacer lo diametralmente opuesto a su función, por mostrar que podemos hacer de todo, cuando no es así.

“La responsabilidad es un regalo que te das a ti mismo, no una obligación” (Dan Millman)

 

Web oficial del programa.